El
haber sido yo aficionado a la lucha libre cuando fui un jovencito, me
permitió saber que entre dos que se preparan para un combate, siempre hay uno
de los dos que siente que el otro le lleva cierta ventaja. Por lo que es
natural que ese que ve en el contrario a una fiera, de repente sienta temor por
la pelea que viene.
Teniendo
yo más o menos 11 años de edad me metí a la lucha libre. En mi barrio se decía
que el que no sabía luchar o boxeo, era pájaro, por lo que eso ponía bronco a
cualquiera por aquellos prejuicios de que en el barrio eso fuera una verdad.
Por lo que decidí por estar en moda y hasta por los consejos de los otros
muchachos y amiguitos, meterme a esa bendita lucha libre para estar en la cosa.
Cuando
estuve en la esquina para pelear por primera vez, cosa que no se dio gracias a
mi madre que llego con un palo y yo tuve que volar la cerca huyendo, me di
cuenta que hay peleadores que lo que hacen es un drama con lo de guapo. Estando
en aquella esquina esperando el toque de campana, por dentro yo le pedía a Dios
que algo sucediera para que aquella pelea no se diera, fue cuando llegó mi Mamá
con aquel palo. Yo no lo podía creer como me salí de aquello.
Usted
puede estar seguro como lo estas de su muerte, que en cada una de estas dos
parejas hay uno que no desea que se de la pelea. Hay uno en cada una de estas
dos parejas, que si pudiera aplazar el tiempo lo harían, porque se presienten
ser los perdedores. De las dos peleas, hay una que se va a decidir por Nocaut.
Pero
aunque se le haya hecho mucho ruido a la
primera pelea, la que indiscutiblemente se va a decidir por Nocaut, esta
no es la pelea de la noche. La pelea estelar, la de la noche, será melena
contra cabellera y la misma durará hasta que a los competidores les quede un
solo sorbito de sangre.
Hay
enfrentamientos que son ley de vida. Que nosotros mismo nos lo vamos
construyendo con nuestra forma de actuar y luego ya no podemos evitarlos. De modo
que tenemos que echar esta pelea nos guste o no nos guste. Y de seguro que las
madres de los dos que indiscutiblemente van a perder en estas dos peleas, no
podrán aparecer como apareció la madre mía, para evitarme aquella golpiza que
de seguro me iba a dar aquel luchador que me miraba furioso enfrente de mí.
La
pelea estelar no será necesariamente un enfrentamiento entre malo y bueno. Más
bien podría ser un enfrentamiento en el cual el que tenga más saliva tragará más
pueblo y por consiguiente tendrá más gente para su ego. Que es el propósito de
los que hoy logran poder. Ya el problema no tener todo el dinero del mundo. Ahora
la ilusión de los gallos es la cantidad de idiotas que puedan comprar.
Porque ya
la competencia no es por los milloncitos de verdes, ahora la idea es, ser
dueños de la gente. Ser el propietario del rebaño. Ahí es donde será difícil
que el que ganó ahora, simplemente se decida a ser Danilo el breve. Luego de
haber luchado a mano pelada como un tiguere herido contra un león envalentonado.
Y que ahora
teniendo la oportunidad de hacer la diferencia sin hacer muchas cosas, se
decida a ser un hombre que va de paso, que tira uno y se va como si el chulo de la patria lo desalojara de su rebaño,
no lo creo, eso no se ha visto en la historia política. Que alguien ceda tan
fácil lo que cree que se ganó a puro cojones. De eso nada Monina. Que una
marioneta nazca sin motivo, no lo he visto.
Sin
lugar a ninguna duda, que la gran ganadora será la naturaleza. Como logra
imponerse ante tanto poder. Si no fuera por esa magia que tiene la vida para
ordenar lo que esta mal, como nos haríamos lo débiles? Yo me pregunto, ¿como se harían los pueblos
con esas personas que logran tanto poder? Que lo tienen todo a sus pies y nadie
puede con ellos. Gente que logran tener un poder tan grande, que te pueden
hasta eliminar, que te pueden matar simplemente
pronunciando una sola palabra.
Trujillo
tuvo un poder tan grande, pero tan grande tan grande, que se daba el lujo de
andar solo con su chofer, siendo él un Matatan de dictadores. El veía a sus
opositores como unos loquitos que jamás podían con él. Jamás se imaginó que
algunas de sus gentes se atrevieran a meterlo en el baúl de un carro, y en la
forma que lo metieron, muerto, sangrando y sudando.
La
lucha por el poder es una trampa de la vida misma, y los que se fajan entre si
por las cosas mal habidas, por los bienes materiales y ajenos del pueblo, viven
las peores batallas. Es difícil que usted vea a un empresario sacrificado con
el trabajo, mandar a matar a otro empresario meritorio. Siempre la vaina es
entre quienes se la están buscando de manera fácil. Como si lo fácil viniera
envenenado.
A mí
como ciudadano dichoso del país que me vio nacer, no me preocupa que mi país se
vaya a morir en la lucha de estos que echaron a Pedro en el pozo. Mi país
los ha visto a todos pelear, mi país los ha visto a todos matarse por sus
cosas, pero lo que a ellos debe molestarles sobremanera, es que ellos no han
podido ponerse mi país en la boca para devorarlo, porque mi país es inmortal.
Así
mismo mi país los verá pasar a todos, rumbo al zafacón de la historia.

